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Lo que no te cuentan de adoptar un perro

marzo 7, 2014

El amigo @deploreibol ha escrito un post entitulado “Lo que no te cuentan de tener un perro”, que está muy bien y te cuenta algunas cosas importantes que se te pueden pasar desapercibidas si nunca has tenido un perro. También dice que recomienda adoptar perros, y yo quería contaros mi postura de por qué no recomiendo adoptar perros.

Primero, y antes de que me etiquetéis de asesino hijodeputa, quería decir que yo he tenido un perro adoptado durante casi toda mi vida, y muy felizmente. Un buen perro, con sus defectos, como todos, pero un buen perro. Tuve bastante suerte. Pero también conozco casos de mala suerte y de sufrimiento al adoptar perros.

Es importante darse cuenta de la cantidad de cosas que un perro necesita haber hecho antes de cumplir seis meses. Si quieres un perro sociable y cariñoso, es esencial que el perro haya socializado bien con otros perros y muchos humanos antes de los seis meses. Ahí se forma el carácter del perro, y aprender a socializar después es muy dificil. Los perros crecen muy deprisa, y por eso es tan importante esa etapa. En los primeros seis meses de un perro se cubren las mismas cosas que en los primeros diez años de un niño. Si a un niño le atas a la pata de una cama sus primeros diez años de vida, vas a tener un niño psicologicamente muy estropeado para el resto de su vida. Pasa igual con un perro.

Es por esto que adoptar un perro es una lotería. No sabes de donde viene el perro, ni cómo ha pasado sus primeros años. Casi con certeza vendrá con problemas de salud, porque probablemente ni esté vacunado ni desparasitado ni nada similar. Así que partes de un perro quizá ya torcido de por vida, en cosas que uno no puede ver a primera vista. Os pondré un par de ejemplos.

Una tía mía ha tenido varios perros adoptados, con diferentes niveles de suerte. Tuvo una que fue un encanto, aunque (sorpresa sorpresa) estaba preñada cuando la adoptó, así que sin saberlo adoptó a seis cachorros extra. No fue un problema aparte de que tuvo que gastarse la pasta en sacar adelante a esos cachorros y repartirlos como pudo entre amigos, conocidos y desconocidos. Tras la muerte de esa perrita, se presentó otra perrilla que adoptó. Esta perra, que era un encanto con las personas, resultó ser un desastre. Tenía una ansiedad de separación tremenda y le destrozaba la casa cada vez que se quedaba sola. Aparte, tenía displasia de caderas y sufría bastante. Tuvo que acabar deshaciéndose de la perra porque estaba destrozándole la casa y aquello no mejoraba de ninguna manera. Esto le costó casi una depresión, porque uno hace lazos con su perro, y no es fácil quitarselo de en medio y no sentirse mal. Tras un tiempo, se cruzó con otro perro, un teckel muy mono y muy majo, que era un cachorrillo. El perro al crecer ha resultado ser un peligro, ya que nunca jugó lo suficiente con otros perros y no tiene inhibición del mordisco. Tampoco está bien socializado con lo que no sabe comportarse alrededor de otros perros y se pelea con cualquiera que pasa a su lado. Mi tía aún tiene el perro, pero le amarga la vida más que le hace feliz.

Si uno compra un perro de un criador que sabe lo que está haciendo se asegura de muchas cosas. Se asegura de comprar un perro sano y cuidado, un perro sociable (mi perra pasó sus tres primeros meses en una casa con cinco hermanos perros y seis perros adultos), y un perro equilibrado. Por supuesto hablo de un buen criador, no de comprar un perro en una tienda de mascotas.

Sí, cuesta dinero, pero uno ahorra en veterinarios y en sufrimiento. A la larga cuesta menos que un perro regalado.

Me diréis “pero qué hay de los pobres perros abandonados”. Y lo entiendo. A mi tampoco me gusta ver perros abandonados que sufren, y me parece admirable que alguien los rescate y los críe. Pero no puedo recomendar a nadie que lo haga. Porque al final, cuando uno se hace con un perro es para disfrutar de tener perro, y el coste de que te salga un perro tarado y con problemas es muy alto, en euros y en disgustos. Y eso es un riesgo demasiado alto para mi. Sobre todo los disgustos, porque el dinero viene y va, pero la angustia se queda. Quizá es una postura egoísta, pero como lo digo lo siento.

Actualización: leerlos el comentario de Sadie más abajo, que es exactamente lo que quiero transmitir.