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Homeopatía

diciembre 4, 2013

Con lo que ha estado hablando la gente de la homeopatía estos días, principalmente por esta noticia de que Sanidad les da el OK. Y he venido aquí para dar mi opinión.

Primero, ya sabemos todos que la homeopatía tiene el mismo poder curativo que un placebo, no hay dudas científicas, está muy claro que es 100% equivalente a pastillitas de agua y azúcar. Aún así, creo que hay que pensarlo dos veces antes de prohibirla o perseguirla duramente.

Segundo, la decisión del gobierno no es del gobierno de España, es del gobierno de Europa. En particular, de la Comisión Europea que escribe directivas (y que luego aprueba el Parlamento Europeo), como la 2001/83/EC, amended by 2004/27/EC, que son obligatorias para el gobierno de España. Es decir, en este tema el gobierno ni pincha ni corta, tiene que transponer esas directivas por obligación. Criticar al gobierno por transponer una directiva es un poco ruin.

La directiva en cuestión dice cosas como que hay que hacer un registro simplificado para “medicamentos” homeopáticos que no anuncien que curan nada (y por tanto no tienen que demostrar nada), o que no tienen que tener una autorización de comercialización para hacerse publicidad, y otras mierdas similares.

Dicho esto, yo me pregunto algo más: qué hay de malo en que se vendan placebos en las farmacias? O para ser más precisos, qué pasaría si se prohibieran?

Un punto importante es darse cuenta de que prohibiendo la homeopatía uno no va a convencer a todo el mundo de que es mejor usar la medicina científica. Hay miles de medicinas alternativas, que se sabe que no son medicinas reales, porque si curasen de verdad dejarían de llamarse alternativas y pasarían a ser medicinas sin más. Esto pasa en todo el mundo, y viene por que los humanos en general somos bastante tontos e inocentes. Prohibir la homeopatía no va  a hacer que la gente en general quede convencida de no usar medicinas alternativas, lo que va a pasar es que la gente va a  buscar otras medicinas alternativas.

Hay muchas “enfermedades”, molestias o cosillas que la medicina científica no puede tratar, bien porque no hay cura, bien porque son en realidad hipocondria. Vamos, que si vas al médico te va a decir que no te pasa nada, y es que en realidad no te pasa nada. En estos casos, la gente se lanza a la medicina alternativa de cabeza. Y de las medicinas alternativas, creo que está claro que la homeopatía es de las mejores. Mucho más seguro unas bolitas de azucar controladas por Sanidad que un té de unas hierbas que vaya usted a saber qué son, sin ningún control, o peor aún, cuerno de rinoceronte o pene de dragón comprado en el mercado negro. La homeopatía nos asegura que es un puro placebo, sin efectos secundarios ni riesgos.

En este sentido, la homeopatía cumple una función que considero buena, da una esperanza o un consuelo a la gente que tiene cosas sin solución. Es lo mismo que rezar.

Una de las cosas que se le olvidan a mucha gente es que al hacer políticas públicas no sólo hay que luchar en favor de la verdad absoluta, sino que hay que pensar cuál va a ser el resultado de aplicarlas. Y creo que “proteger” la homeopatía nos conviene como sociedad.

Eso sí, yo le pondría unos buenos impuestos encima.