Arabia Saudí

Como ya sabréis, hace un par de semanas estuve cinco días, por trabajo, en Arabia Saudí. Es un sitio muy curioso, que poca gente visita, ya que si no eres musulmán y vas de peregrinación, no dan visados para turismo. Quería aprovechar y contaros unas cosillas curiosas.

Arabia Saudí es una teocracia, su ley es divina (sharia) con lo que la separación iglesia-estado a la que estamos acostumbrados en el mundo occidental no se aplica. Hay cosas como la “muttawa” o policía religiosa, que se asegura de que todo lo que hace la gente cumple con la sharia.

Uno de los resultados de esto es la baja criminalidad. Robar está penado con cortarte una mano, con lo que no hay robo. Si bien no tienes que preocuparte por el crimen, tienes que preocuparte doble por no cometer un crimen sin querer. Por ejemplo, el tráfico de drogas se castiga con la muerte (así, a pelo), con lo cual es importante asegurarse de que nadie mete nada raro en tu maleta, porque te pueden matar por un quítame allá esas pajas.

Otro resultado es que como es obligatorio rezar cinco veces al día, cinco veces al día todo cierra y todo el mundo se va a rezar durante cosa de media hora. En las reuniones que teníamos en el Banco Islámico no había que parar, pero sonaba el muecín por los altavoces llamando a la oración, y nosotros seguíamos la reunión como si nada. Si estás en la calle, las tiendas cierran y los infieles como nosotros estamos vigilados por la muttawa mientras la gente reza.

Sobre temas más tontos pero curiosos también, os diré que no hay urinarios. Hay retretes, de los de sentarse, pero nada para mear de pie. Además, en los retretes siempre hay una duchita, ya que antes de rezar (y os recuerdo que eso es cinco veces al día) hay que lavarse los pies. El 100% de los retretes que vi tenían su duchita. Además, supongo que por lo que no hay urinarios es porque con el traje local (que es lo que lleva casi todo el mundo), no hay manera de mear en un urinario sin enseñar el culo.

Sobre el clima, estando en invierno hacía 30 grados todo el día, apenas bajaba la temperatura cinco grados por la noche, sin una mierda de brisa, y 100% de humedad. Muy pegajoso y desagradable. No me quiero imaginar en verano, cuando pasan de los 50 grados. Eso sí, el aire acondicionado a todo meter en todos lados.

Otra cosa tonta es que en todas las reuniones, las mesas tenían una cajita de kleenex. Ni puta idea de por qué, pero ahí estaba, en todas las salas de reuniones. También ponían unos dátiles para picar. Por cierto, los dátiles estaban buenísimos, pasé por un supermercado y compré dos kilos que tengo en casa. Y había como treinta o cuarenta variedades de dátiles, una locura.

Otra cosa interesante es el trato a las mujeres. Es una sociedad tremendamente machista, en la que las mujeres no tienen permitido casi nada, por ejemplo, no pueden conducir, y hasta hace poco no podían tener móvil. Pero esto está enfocado de forma diferente a la occidental. No es simplemente que las mujeres sean inferiores, el concepto es que no se puede confiar en que si un hombre está al lado de una mujer que no es de su familia, éste vaya a ser capaz de controlarse y comportarse. Así, hay secciones separadas para familias y para hombres. Y al igual que las familias no pueden estar en las secciones de hombres, grupos de hombres solos no pueden estar en la sección de familias. Cosas como las piscinas, en el hotel había una para hombres y una para mujeres, pero la grande y buena era la de mujeres (que no es que la de hombres estuviera mal tampoco). También había tiendas de lencería y ropa, cosa que me sorprendió, ya que las mujeres tienen obligación de llevar puesta una abaya en la calle, pero parece que en su casa pueden ir sexys para su hombre. En estas tiendas, estaba prohibido que entraran hombres solos.

Como resultado de la separación forzosa de hombres y mujeres, el único entretenimiento que hay son los centros comerciales. No hay cines, ni ningún espectáculo en el que tengas que sentarte en un lugar repartido aleatoriamente, como conciertos. Como experiencia piloto, han hecho un acuario y en el espectáculo de los delfines han permitido esto.

En fin, fue un viaje interesante, pero un sitio terrible para vivir. Apenas se podía salir a la calle, porque siempre tienes el riesgo de que te detengan por algo tan tonto como llevar pantalones cortos. Es una sociedad muy distinta, pero curiosa de ver.

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2 comentarios en “Arabia Saudí”

  1. ElGekoNegro Says:

    No es que esté especialmente intrigado por la cultura árabe pero, aparte de los dátiles (que no me gustan), ¿la comida qué tal?

  2. Aloisius Says:

    La comida repetitiva, pero bien. Obviamente nada de cerdo, con lo que nada de bacon en el desayuno, y las salchichas de pollo. Zumos muy buenos, y para comer shish kebab, ensaladas variadas, y también muy ricas langostas (especialidad del Mar Rojo).


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