Mamá, quiero ser especial

Creo que una de las cosas que tenemos los humanos es que queremos ser especiales. Y en ese querer serlo, nos creemos especiales. Voy a exponer aquí que el querer ser especial es una de las grandes motivaciones del ser humano en la sociedad actual.

Desde pequeños nuestras madres nos dicen que somos especiales, que somos los mejores y que tenemos muchas cosas que ningún otro niño tiene. Pocas madres le dicen a sus hijos: eres un niño del montón. Y es normal, me parece perfectamente razonable que un hijo sea especial para una madre, es lógico que sea especial para ella.

Ahí está la clave, “para ella”. Para el niño (y para casi todos los adultos), es muy dificil discernir entre ser especial para alguien y ser especial de forma absoluta. Y es que al final el éxito se puede medir en “número de personas para las que eres especial”, al menos ese parece ser el sentir general. Es lo que queremos, que en nuestro funeral nos llore todo el mundo, como si fuéramos Kim Jong Il o Steve Jobs.

El problema es que para ser especial para alguien, no hace falta ser especial en general. Me explico. Si eres especial para tu madre, o para tu novia, o para un amigo, no es porque tengas algo especial, o hagas algo especial, es porque tienes un vínculo especial. Creo que lo que llamamos “carisma” es la habilidad de hacer sentir a otros que el vínculo que tienes con ellos es especial. Pero no tienes que haber hecho nada muy especial, es otra habilidad completamente distinta. Igual sabes hablar doce idiomas y tienes un pingüino de mascota, pero eso no hace que seas especial para nadie. Quizá haga que seas especial en general, pero no te hace especial para nadie.

Creo que es esta confusión la que hace que mucha gente esté frustrada. Cómo puedo no ser popular, si tengo un iPhone, un castor como mascota, un BMW, soy campeón nacional de ping-pong sobre patines y leo a Kierkegaard? Pues principalmente porque te olvidas que lo importante es cómo tratas a la gente, el vínculo. Y puedes seguir comprando cacharros guays y practicando tus estrambóticas habilidades, que eso no va a cambiar. Estás empujando la puerta equivocada, por mucho que empujes no se va a abrir la puerta de al lado.

Otro problema es que por mucho que nos esforcemos, la inmensa mayoría de nosotros solo vamos a ser especiales para un puñadito de gente. Nuestro instinto nos dice que es mejor ser especiales para millones de personas, y ahí está la otra trampa. Puedes tomar dos caminos: o apreciar y cuidar los vínculos con unas pocas personas, o tratar de abarcar el máximo número de personas, manteniendo los vínculos en el mínimo necesario para que te consideren especial. Como dice el refrán, el que mucho abarca, poco aprieta.

Conclusión: disfruta de la gente que es especial para ti y de la gente que te considera especial, y deja de hacer el gilipollas.

Explore posts in the same categories: Uncategorized

8 comentarios en “Mamá, quiero ser especial”

  1. eltabernero Says:

    Lo creas o no, esa es mi filosofía de vida. Realmente, podrás despuntar más o menos en tu trabajo o en tus relaciones sociales, pero sólo serás especial para un mínimo grupo. Realmente especial, quiero decir.
    Y pensar que se es especial para muchos por el hecho de lo que tienes y no de quien eres realmente es uno de los grandes problemas que, desde mi punto de vista (es decir, desde el simple valor unitario que este tiene), tiene la sociedad.


  2. Curioso, yo lo que veo es que todo el mundo quiere ser normal y que tú seas normal: que te guste la misma música que a la mayoría, que te vistas como dicta la moda de esta temporada, que reacciones como la media, que estés pendiente de los mismos eventos, que leas el último best-seller y vayas a ver la última chorrada en 3D, que quieras comprarte los mismos aparatitos, etc. etc.

    Supongo que el truco está en que, si quieres maximizar el «número de personas para las que eres especial», tienes que pescar tu público donde está la mayoría, precisamente lo más cerca posible de la media. Cuanto más pequeña sea la desviación estándar de la población, más masa de gente estará disponible para considerar especial a un individuo de esa misma población, que tenga un poco más de gracia y carisma que la media.

    En fin, esto viene a resumir que, cuanto más especial te creas, más normal me resultas a mí :).

  3. ElGekoNegro Says:

    Una entrada así sin nombres y apellidos carece de cualquier valor, salvando el ping-pong sobre patines [de hielo], que ya deberían estar retransmitiendo por Teledeporte.

    PD: No vale poner mis nombres y/apellidos, que te veo venir.

  4. Bea Says:

    ¡¡¡MENOS CARISMA Y MÁS CACHORROS GUAIS!!! Eso es lo que quiero yo a partir de ahora. Me has convencido completamente. ¡Ahora dadme mi pingüino!

    Del comentario de Miss Fidjet se puede sacar la misma conclusión y es el punto que más de acuerdo estoy de toda la entrada y comentarios (pero sigo queriendo un pingüino de mascota).

  5. Ponzonha Says:

    Completamente de acuerdo. Quizá lo más triste es que en la búsqueda de ser especial se pierde lo más importante en la vida: ser natural. Liberarse de prejuicios y el miedo al que dirán y hacer verdaderamente lo que a uno le parezca correcto o le apetezca.
    Al hilo del comentario de Fidget (del que no entendí nada hasta que no leí la última frase) yo el otro día en una comida de trabajo en la que habían recomendado películas de Kirastorami (o como se escriba), una Afgana y la última de Almodovar a mi se me ocurrió decir que me moría de ganas de volver a ver Brüno…

  6. C.Murnau Says:

    Imagino que la gente que es “global o absolutamente” especial (que la hay), no lo busca, simplemente trabaja o desarrolla una cualidad que tenga que les hace especiales a los ojos del mundo pero no lo hacen como un fin. Si no resultaría un poco triste dedicar toda tu vida para que el mundo crea que eres especial.

    Bea sí es especial, así que deberíamos regalarle el pingüino y que nos deje ir a jugar con él de vez en cuando.

    Yo también tengo ganas de volver a ver Brüno, y si es con mi mejor amigo, más ganas.

  7. mortiziia Says:

    Mi entrada habría consistido en una línea:
    “Deja de tirarte el pisto, a nadie le importa”.

    La frase “la mayoría seremos especiales solamente para un puñadito” para mí es diferente: si eres especial para dos o tres personas, date con un canto en los dientes: la mayoría no seremos especiales para NADIE, o para nadie aparte de nuestra madre y nuestra abuela. Y por supuesto, nadie es especial de por sí, no hay gente “global o absolutamente especial”. Uno de los errores que nos lleva a querer serlo es precisamente pensar que sí la hay, la querencia de pertenecer a ese grupo inexistente.

  8. ladyrugionaria Says:

    Iba a escribir un comentario sobre por qué eres especial para mí, pero esta gente me va a acabar tirando tomates.

    Tú y yo hemos hablado bastante de este tema, y sabes perfectamente que estoy de acuerdo contigo. Al final lo que importa es ese puñadito de gente que te aprecia y sin la que no podrías pasar.


Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s


A %d blogueros les gusta esto: