Archivo para febrero 2012

Hapsters

febrero 29, 2012

A raiz de un rant de @Alexliam en twitter sobre este tipo de gente, me ha dado la gana de escribir un poco.

El hapster, este ente que es hipster y hater, para los que no conozcan el término, es ese tipo que le gustan los grupos indie, las pelis de directores raros. Se quejan de que esos grupos y esos directores no reciben la atención que merecen, porque son mucho mejores que lo comercial. Y luego van y, cuando estos grupos indie que les gustaban se hacen famosos, dejan de gustarles, porque ya les gustan a todo el mundo. Son esa gente que The Artist les parece una mierda ahora que ha ganado unos Oscars.

Yo, haciendo un análisis profundo del tema (es decir, pensando tres minutos), me planteo el por qué de esta actitud. Y creo que tiene dos vertientes (si al final me salen más, me lo decís).

Primero, está la vertiente “exclusividad”. No es que esos grupos indies sean mejores, es que esos grupos indies solo los conocen ellos. En el momento que los conoce todo el mundo, dejan de ser exclusivos, y pasan a ser más del montón. Ya no molan.

Segundo, estar “a la moda”. Es decir, ser del grupo de los que les gusta no ser de un grupo. Es un sentimiento contradictorio con el primero, porque no quieren ser parte del grupo “todo el mundo”, pero quieren, con mucha fuerza, ser parte del grupo “hapsters”. No les puede gustar otra cosa distinta a sus coleguillas hapsters.

Estos sentimientos contradictorios hacen que los hapsters no puedan nunca ser sinceros consigo mismos. En un afán de huir de la moda general, se ven abocados a seguir más estrictamente que nadie la moda del grupo. Y es un grupo particularmente intransigente. Una pequeña desviación (reconocer que la última de Misión Imposible estaba bien, por ejemplo), supone una eliminación inmediata del grupo. Es un grupo centrado en la individualidad que forma un grupo terriblemente cerrado y endogámico.

Y nada, eso era todo, fin anticlimático del post.

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Tíos políticos

febrero 27, 2012

Hoy os traigo una pregunta.

En mi familia, los tíos políticos, es decir, los maridos y mujeres de las hermanas y hermanos de mi madre, siempre han sido tratados a todos los efectos como tíos. Jamás ha habido una distinción, y de pequeño siempre eran “tío nosequién”, o “tía nosecuantos”, indistintamente de si eran tíos carnales o políticos. De hecho, en mi cabeza cuando era un niño estaban todos en el mismo saco, y tenía que pensar para ver cuales de ellos eran hermanos de mi madre y cuales no.

Últimamente he visto que eso no es así en todas las familias, que parece que hay tíos “de primera” y tíos “de segunda”. A mi esto me resulta extraño, la verdad. No sé si mi familia era la rara o lo de mi familia es lo normal, y por eso vengo a preguntaros.

En vuestra familia se hacen distinciones entre tíos políticos y tíos carnales?

Mamá, quiero ser especial

febrero 23, 2012

Creo que una de las cosas que tenemos los humanos es que queremos ser especiales. Y en ese querer serlo, nos creemos especiales. Voy a exponer aquí que el querer ser especial es una de las grandes motivaciones del ser humano en la sociedad actual.

Desde pequeños nuestras madres nos dicen que somos especiales, que somos los mejores y que tenemos muchas cosas que ningún otro niño tiene. Pocas madres le dicen a sus hijos: eres un niño del montón. Y es normal, me parece perfectamente razonable que un hijo sea especial para una madre, es lógico que sea especial para ella.

Ahí está la clave, “para ella”. Para el niño (y para casi todos los adultos), es muy dificil discernir entre ser especial para alguien y ser especial de forma absoluta. Y es que al final el éxito se puede medir en “número de personas para las que eres especial”, al menos ese parece ser el sentir general. Es lo que queremos, que en nuestro funeral nos llore todo el mundo, como si fuéramos Kim Jong Il o Steve Jobs.

El problema es que para ser especial para alguien, no hace falta ser especial en general. Me explico. Si eres especial para tu madre, o para tu novia, o para un amigo, no es porque tengas algo especial, o hagas algo especial, es porque tienes un vínculo especial. Creo que lo que llamamos “carisma” es la habilidad de hacer sentir a otros que el vínculo que tienes con ellos es especial. Pero no tienes que haber hecho nada muy especial, es otra habilidad completamente distinta. Igual sabes hablar doce idiomas y tienes un pingüino de mascota, pero eso no hace que seas especial para nadie. Quizá haga que seas especial en general, pero no te hace especial para nadie.

Creo que es esta confusión la que hace que mucha gente esté frustrada. Cómo puedo no ser popular, si tengo un iPhone, un castor como mascota, un BMW, soy campeón nacional de ping-pong sobre patines y leo a Kierkegaard? Pues principalmente porque te olvidas que lo importante es cómo tratas a la gente, el vínculo. Y puedes seguir comprando cacharros guays y practicando tus estrambóticas habilidades, que eso no va a cambiar. Estás empujando la puerta equivocada, por mucho que empujes no se va a abrir la puerta de al lado.

Otro problema es que por mucho que nos esforcemos, la inmensa mayoría de nosotros solo vamos a ser especiales para un puñadito de gente. Nuestro instinto nos dice que es mejor ser especiales para millones de personas, y ahí está la otra trampa. Puedes tomar dos caminos: o apreciar y cuidar los vínculos con unas pocas personas, o tratar de abarcar el máximo número de personas, manteniendo los vínculos en el mínimo necesario para que te consideren especial. Como dice el refrán, el que mucho abarca, poco aprieta.

Conclusión: disfruta de la gente que es especial para ti y de la gente que te considera especial, y deja de hacer el gilipollas.

No soy un ladrón

febrero 7, 2012

Este fin de semana andaba yo con @LadyRugionaria en Valencia, tomando un café en un Café y Té, y las acciones de la camarera me hicieron plantearme (y comentar con la concurrencia) este post.

Los hechos: llegamos, nos sentamos, pedimos un café y un moka. Nos traen lo pedido y la cuenta. La camarera dice que si no me importa pagarlo ahora, porfavorgracias. Yo, tranquilamente, saco el dinero, y la camarera se queda de pie, pegada a la mesa, como vigilando. Yo entonces voy más y más despacio sacando el dinero, porque me jode que me atosiguen. Y la camarera se queda ahí, vigilando, y no se va hasta que los correspondientes eurillos están en el platito. Los coge y se los lleva.

No sé si esto es “lo normal” ahora. No me parece mal que te traigan la cuenta con los cafés, al fin y al cabo es lo más cómodo y rápido para todos, la cuenta queda pagada mientras consumes y luego te puedes ir cuando acabas el café. Pero lo de esperar a mi lado a que ponga el dinero, como si fuera a salir corriendo con el café, como si fuera un forajido que no puedes perder de vista porque a la que le des la espalda te va a dar una puñalada trapera, me jode. Me jode la presunción de culpabilidad.

Y le doy unas cuantas vueltas a la cabeza y pienso que es una actitud extendida en España. Estas navidades vi en un supermercado un paquete de chicles con una cajita con alarma. Y creo que si la gente no roba más es porque no puede, no porque no quiera. Pero esto solo va a peor.

Si a un niño le das la opción de hacer algo malo, pero le explicas que no hay que hacerlo, igual lo hace una o dos veces (y le castigas por ello), pero dejará de hacerlo. Si no le permites físicamente hacerlo, no aprenderá a no hacerlo. Si al niño en vez de explicarle que no se cruza en rojo, le sujetas por el pescuezo, el día que no le sujetes, ten por seguro que cruzará en rojo. Si se lo explicas, igual alguna vez lo hace, pero aprenderá que no se debe, esa vez le castigas, y entenderá por qué.

La sociedad española es en muchos aspectos ese niño malcriado. Si no tiramos botellas a los jugadores en el partido de futbol es porque nos cachean a la entrada. Noto que se va perdiendo la capacidad de ser responsable de la gente. Cada vez menos la gente hace lo correcto porque es lo correcto, y cada vez más lo hacen porque no les queda otra opción.

El problema resultante es que ahora, cuando la gente tiene la posibilidad de robar algo sin que le pillen, lo hará de inmediato. Si no ha robado antes es porque hasta los chicles llevaban alarma. Y esto solo lleva a una escalada de límites cada vez mayor, porque ahora, el día que quiten la alarma a los chicles, no quedará ni uno. No hay marcha atrás en estas cosas, solo se puede ir a más.

Pensamientos de domingo por la mañana.