Archivo para diciembre 2011

La alquimia de la cocina

diciembre 12, 2011

Hoy estoy prolífico (basta tener mucho trabajo para estar prolífico) y quería contaros también una de mis últimas aficiones, la cocina.

Siempre me gustó hacer un poco el tonto en la cocina, pero hasta hace poco me había limitado bastante, poner cosas extra encima de las pizzas congeladas o hacer mi propia salsa de tomate para los macarrones. Pero últimamente le estoy cogiendo bastante gusto a cocinar, y le he dado unas vueltas al por qué de este nuevo vicio.

Primero, me gusta ese punto intermedio que se gasta la cocina entre la química y el arte. Sí, a veces hay que medir y ser preciso, y otras vale improvisar y echarle lo que se te ocurra a las lentejas en la inspiración del momento. Vale seguir recetas y también vale inventar. Tiene mucho de ciencia, pero es una ciencia que también viene instintiva, podemos calcular la temperatura a la que el huevo cuaja, o freir un huevo sin preocuparnos de la realidad que va por detrás.

Aparte de eso, otra ventaja es que salen cosas ricas. Sí, te diviertes haciéndolas, y creo que no hay nada mejor en el mundo que hacer muffins con tu pareja, mano a mano en la cocina, pero además cuando acabas, tienes unos muffins que comerte. Te sale barato y delicioso, y en el fondo no quita tanto tiempo como podría parecer. Además, el pasar un rato el fin de semana horneando los desayunos de la semana siguiente es sorprendentemente satisfactorio.

Tercer punto en este tema es que es una habilidad bastante útil. Uno puede aprender a hacer filigranas con el skateboard, o a hacer surf, pero son cosas que uno hará un tiempo y luego ya no. En cambio, comer es algo que vas a hacer hasta que te mueras, con lo que es más fácil sacarle rendimiento a los conocimientos culinarios adquiridos.

Últimamente he estado depurando mi técnica hamburguesil, haciendo el pan, el queso, y afinando otros detalles. También he andado experimentando con potajes de legumbres y con sopas de calabaza, y ahora ando atraído hacia la comida asiática.

Quizá os encontreis con algún que otro post sobre cocina en este mi blog, considerando el vicio que tengo, y que no parece que se me pase de momento. Avisados quedais.

Artista profesional

diciembre 12, 2011

Esta entrada la tenía pendiente desde hace un tiempo, para hablar de dedicarse al arte profesionalmente, y hoy me he inspirado con un intercambio de tweets con juankiblog.

Yo defiendo el arte a capa y espada, ya sabeis todos que me encanta la música y me gusta dedicarle un buen montón de horas de mi vida. Ahora, defiendo también la “desprofesionalización” (si existe esa palabra) del arte. Es decir, creo que plantearse el arte como un medio de vida, en plan “quiero dedicarme a ser pintor” es un error enorme. Sí, ya, ya, perseguir tus sueños y nosequé. Pero seamos pragmáticos. Si quieres ser artista, tienes dos opciones:

1) Que seas rico por tu casa. Vamos, que tus padres estén forrados y puedas vivir una vida desahogada y ociosa, en la que si no eres capaz de ganarte el sustento, puedas sobrevivir con la herencia.

2) Que seas excelente en lo que haces. Y lo malo de esto es que no se puede saber a priori. Igual te gusta dibujar, pero de ahí a ser pintor hay varios millones de años-luz. De tener un grupito de rock alternativo en el instituto a ser músico hay también un buen trecho.

Al no poder saber si eres excelente en tu arte, la única solución posible a esta paradoja es: nunca hagas del arte tu único plan. Quieres ser pintor? Estupendo, siempre y cuando tengas algo a lo que dedicarte si no llegas a nada con el arte. Puedes ser pintor de brocha gorda y dedicar tu tiempo libre a tu expresión artística, y si sale bien, pues eso que llevas. Quieres ser actor? Quizá puedes aprender a ser operador de cámara para mantenerte cerca del mundillo y si vales para actuar dar el salto en algún punto. Músico? Hazte técnico de sonido y si tu arte vale, podrás subirte al escenario para hacer música después de enchufar los cables.

O dedicate a algo totalmente diferente mientras cultivas tu arte en tu tiempo de ocio, y si en algún punto eres lo suficientemente válido, siempre puedes dejar tu trabajo. Pero la vida es así, hace falta llevar pan a la mesa y pagar las facturas, y hacer eso no te quita de poder ser un artista. Solo que no todos podemos ser profesionales, y el arte amateur es la manera lógica de compaginar la creación artística con la realidad de la vida.

Además, siendo profesional del arte, es fácil caer en la rutina y matar el disfrute. Yo veo a muchos cantantes profesionales que están aburridos de cantar, porque es lo que tienen que hacer todos los días, y eso hace que pierda la gracia. Cuando el arte se convierte en obligación, pierde una buena parte de su interés. Así que por qué no mantener el disfrute del arte como lo que es, un disfrute, un rato de esparcimiento y diversión.

Profesionalizar el ocio es tentador, pero en mi opinión, contraproducente.