Archivo para julio 2011

Innovación vs perfección

julio 12, 2011

Iba hoy en el coche hacia el trabajo con la radio puesta, cuando se me ha ocurrido una reflexión de esas demasiado largas para ponerlas en twitter. Así que aquí me veo.

La idea: hay dos tipos de artistas, los innovadores y los perfeccionadores. Los evolucionarios y los revolucionarios. Y la historia siempre se acuerda de los innovadores, y pocas veces de los perfeccionadores.

Hay algunos autores/compositores/creadores-en-general que rompen con la tradición e inventan una nueva forma, traen ideas frescas, cosas nunca vistas. Son los típicos autores que viven y mueren en la pobreza, autores “adelantados a su tiempo”. Estos autores son esenciales para el desarrollo de las artes, sin gente así, seguiríamos dando vueltas a mejorar las pinturas rupestres. Uno de esos ejemplos es Beethoven. Rompe con el clasicismo para entrar en el romanticismo. Da un salto cualitativo. Y es recordado en la historia por ello. Gracias a él, hemos podido disfrutar de todo lo que ha venido después, por ejemplo, Brahms. Los “perfeccionadores” se apoyan en las bases que los innovadores han creado. Simplemente desarrollan esas nuevas ideas, las llevan hasta sus últimas consecuencias, las expanden y las destilan hasta llegar a su límite, momento en el cual suele aparecer algún innovador dispuesto a romper con esa tradición y a traer algo completamente nuevo. Este patrón me parece que se repite una y otra vez a lo largo de la historia del arte, en todas sus vertientes.

Mi problema viene con lo que queda para la posteridad. Por supuesto, me parece lógico que los autores innovadores se estudien en los libros, es imprescindible saber cómo se dieron esos saltos. El problema es que, en mi opinión, la mayor calidad artística la encontramos en los perfeccionistas. Puede que no inventaran nada nuevo, pero exprimieron unas ideas hasta conseguir un grado de sofisticación muy alto dentro del “marco” que les marcaron los anteriores innovadores.

Yo soy fan de los perfeccionadores. Autores que la historia ha prácticamente olvidado, porque siguieron la corriente establecida en vez de romper con ella. Pero a la vez, autores que produjeron obras de gran belleza, aunque no tuvieran importancia histórica. Y es que yo cuando leo un libro, o miro un cuadro, o escucho una sinfonía, me interesa más lo que me transmite esa obra por si misma que lo importante que es esa obra en el desarrollo del arte. Le doy un bajo valor a la originalidad, a la innovación, y un alto valor a la calidad y la perfección.

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