Archivos para mayo 2011

Manifestación: para qué?

mayo 15, 2011

Hoy parece que hay una manifestación muy importante y muy sonada contra muchas cosas. “Democracia real YA!” creo que es lo que dicen.

Quizá es que yo ya he perdido un poco la fe en las manifestaciones, o quizá es que se han desvirtuado enteramente, o vaya usté a saber. El caso es que yo ya creo que una manifestación solo tiene sentido si es para pedir a alguien que haga algo. A alguien en particular, con nombre y apellidos, que haga algo muy específico. La manifestación sirve para decirle: mira, toda esta gente piensa que no deberías hacer lo que ibas a hacer, sino esto otro.

Las manifestaciones que juntan desde que si una vivienda digna hasta reducir el presupuesto militar, o controlar que los diputados vayan al trabajo, me parece que no son manifestaciones, son quejas. La manifestación tiene que ser específica, no se puede tratar de cambiar con una manifestación todo lo que hace un gobierno. Eso se hace cambiando al gobierno, y eso se hace votando a otra gente. Quizá una manifestación pueda servir para pedir elecciones anticipadas, por ejemplo.

Lo que hace esta gente es más o menos salir a la calle para decir: “Hay que ver, que mal está la cosa, eh?” Porque si no me puedes decir con precisión quién quieres que haga qué, en dos frases, tu manifestación es una queja. Y yo para quejarme ya tengo un blog.

Curiosidad musical: Le Bourgeois Gentilhomme

mayo 6, 2011

Me he acordado de una cosa curiosa que aprendí hace un montón, la he encontrado en spotify y he venido aquí a contarla.

Para centrar el tema: 1670, Paris. Molière escribe Le Bourgeoise Gentilhomme, y Lully le pone música. Todo ello para hacer de reir a Luis XIV. En una de las escenas vemos a un alumno de música componiendo. Está componiendo una cancioncilla en su clavecín, alegremente. Por supuesto, Lully tuvo que escribir la música para ese momento. Es decir, Lully compuso una pieza en la que escuchamos a un tipo (muy mal cantante, por cierto), componer al clavecín una canción para que la cante una mujer acompañada por un laud y un violoncello. Es un poco inception la cosa, una composición dentro de una composición.

Pero claro, todo esto era para hacer de reir, entonces el compositor es un hombre, componiendo para una mujer, con lo que no puede cantar suficientemente agudo, y además es mal cantante. Y a todo esto, se va inventando la melodía, y la va escribiendo. Va cantando cachitos de la letra, a veces va solamente tarareando, a veces compone algo feo y lo cambia un poco, a veces se queda un poco dubitativo, como pensando “como sigo yo esto…”, otras veces no le encajan bien las sílabas y tiene que cambiar como encaja la letra con la música… En resumen, una pieza muy muy curiosa.

Y ya la repanocha viene cuando un poco después llega la cantante para la que estaba este tio componiendo la canción y escuchamos la canción entera, del tirón y bien cantada.

Lully y Molière, un par de cachondos.

Aquí teneis al alumno de música componiendo, y luego podeis escuchar aquí la canción ya terminada y bien cantada.

La letra de la cancioncita, que está bien tenerla para seguir lo que hace el payaso del compositor:

Je languis nuit et jour, et mon mal est extrême, depuis q’à vos rigueurs vos beaux yeux m’ont soumis. Si vous traitez ainsi, belle Iris, qui vous aime, hélas! que pourriez-vous faire à vos enemis?

Rotular CDs

mayo 5, 2011

Leyendo unos comentarios por el Google Reader me he acordado de una anécdota graciosilla. Y os la cuento.

Esto era hace un porrón de tiempo, los reyes magos nos habían traido una grabadora de CDs (de las primeras que hubo), y estábamos todos encantados. Mi madre me pidió que le grabara unos CDs para unas historietas que andaba haciendo de musicoterapia y relajación, y yo lo hice.

Le di sus CDs, y cada uno a lo suyo, yo andaba estudiando en mi cuarto, y ella viene y me dice: “Oye, tengo que rotular los CDs, tiene que ser en las lineas que pone para ello?” Por si no lo recordais, los CDs grabables tenían unas líneas en la parte inferior para poner ahí los títulos. Yo le dije “No, mujer, puedes escribir donde quieras”. Los CDs eran mixes, así que tenía mucho que escribir. Ella insistió “Donde quiera?”. “Sí, sí, donde te dé la gana”.

Al cabo de un rato, viene y me dice que los CDs no funcionan bien. WTF, yo los había probado antes de darselos y no tenían problema. Voy, y descubro que ha rotulado los CDs por el otro lado. Por donde se graban, vamos. Se me cayó el alma a los pies. “Pero ahí no se puede escribir!” “Tú me dijiste que podía rotularlos donde quisiera!”. Touché. Enternecido por el desconocimiento tecnológico de mi progenitora, procedí a limpiarlos con alcohol y a explicarle brevemente el funcionamiento físico de un CD (“hay un láser, que lee unas marquitas que hay en este lado, si no las ve no funciona…”).

Cosas del salto generacional y las nuevas tecnologías. Cierto es que luego mi madre se ha mantenido al día, y ahora ya no le pasarían esas cosas, vamos, controla su iMac, su iPad, y es bastante autónoma para casi todo. Pero es que aquello de los CDs me dejó que no supe ni como reaccionar.