Archivos para marzo 2011

Eres español y estás solo?

marzo 25, 2011

Una pequeña anecdotilla que me ocurrió la otra noche.

Estaba yo cenando, aplicándome de postre un plátano con roquefort (gran postre, plátano con queso), cuando de repente suena mi timbre. Esto es una situación bastante poco común, lo de presentarse sin avisar no se lleva nada en este país. El caso es que abro la puerta (en pijama) y me veo a una mulata en un vestidito, con una botella de champán en una mano y una caja de cigarrillos en la otra, y con ciertos signos de estar borracha (si no drogada). Y tenemos la siguiente conversación (en francés):

MULATA BORRACHA (MB): Es aquí?
YO: No sé qué buscas, pero creo que no, no es aquí.
MB: Es que no sé qué piso… qué piso es este?
YO: El primero.
MB: Pero tú eres español, no?
YO: Sí, pero hay otros españoles en el edificio, y te digo que aquí no es.
MB: Y estás solo?
YO: Sí, estoy solo, pero no, aquí no es.
MB: (olisqueando el aire) Estás cenando?
YO: Sí, estoy cenando.
MB: Puedo entrar?
YO: No, mira, no, buenas noches.
MB: (se da media vuelta y sigue su vida)

Tras este bizarro momento (tras el que no podré volver a mirar igual al único otro español del edificio), vuelvo a mi plátano, le vuelvo a dar al play para seguir viendo Top Chef (que está superemocionante), y tan pancho. Pero no han pasado ni dos minutos cuando vuelve a sonar el timbre. Salgo y digo:

YO: Dime.
MB: (con cara de hastío) Pah, otra vez tú! (se da media vuelta y sigue su camino)
YO: W. T. F.

Y el resto de mi noche transcurrió tranquilamente.

Una maleta en unas escaleras mecánicas

marzo 1, 2011

Ya pasada (más o menos) la locura de la anterior entrada, que ya acumula más o menos la mitad de las visitas a mi blog (desde que lo abrí, y la entrada tiene cuatro días), voy a contaros una reciente anecdotilla, en un intento por que perdais el poco respeto que os pudiera quedar hacia mi.

Estaba yo en Valencia, haciendo turismo rural, recién llegado del aeropuerto y yendo hacia el hotel en metro en buena compañía. Me subí en las escaleras mecánicas para salir del metro, y había poca gente. Coloqué cuidadosamente mi maleta un escalón más abajo del que yo ocupaba, y miré hacia el escalón inmediatamente superior, continuando con la charleta e ignorando la maleta. Y cuando ya llegaba arriba, escuché un “clonk” que me sonó a maleta cayéndose. Bueno, sin problema. Me di media vuelta para cogerla, pero la maleta había decidido continuar su camino. Clonk. Clonk. Clonk, clonk, clonk clonk clonkclonkclonkclonclonclon. Se deslizaba hacia abajo, y yo, empezando a reirme de la situación, eché a correr hacia abajo para atraparla. Por suerte no había nadie, y la maleta no atropelló a nadie en su bajada.

Pero cuando la maleta estaba ya casi abajo, y yo la había alcanzado, observé una dificultad. La maleta caía un escalón por cada escalón que avanzaba la escalera, vamos, se mantenía quieta. Yo, en cambio, tenía que ir bajando escalones para mantenerme quieto. Imposible llegar con la mano. Traté de pisar la maleta, pero tras el primer intento fallido me di cuenta de que era una manera muy buena de salir en failblog. Así que de este modo me vi envuelto en una situación totalmente digna de Mr. Bean, en un estado de equilibrio del ridículo, en el que voy bajando escalones en sincronía con la maleta, y sin niguna posibilidad real de atraparla, a pesar de que la tengo a diez centimetros.

Me empieza a entrar la risa, porque veo que esto no va ni para delante ni para atrás, y me puedo pasar así la vida. Contemplo dejar la maleta ahí, subir las escaleras enteras, bajar las de bajada y reencontrarme con mi maleta desde el otro lado. Pero antes de que pueda intentarlo, llega gente con la sana intención de subir las escaleras que mi maleta y yo estamos bloqueando. Me miran con cara de “qué pollas hará este buen hombre”, yo pongo cara de corderito degollado, y una buena mujer decide echarme una mano. Llegando ella desde el otro lado, es capaz de pisar la maleta y sujetarla, para romper el circulo vicioso.

Tras esto, y unas gracias de corazón, continúo con mi fin de semana, poniendo cara de “aquí no ha pasado nada” y de “lo he hecho a posta”, con un poquito de “uuuuuuuuuuf”.