Perro

Hace ahora unos catorce años, mi hermana y yo estabamos muriéndonos por tener un perro. Mi primo, que vivía con nosotros, y era alérgico a todos los bichos con pelo, acababa de mudarse, y ahora ya no valía la excusa de “es que Edu es alérgico”.

Aprovechando que mi hermana y yo nos íbamos de vacaciones a Torrelavega unos días antes que mi madre, urdimos el siguiente maquiavélico plan: hacernos con un perro, y que luego mi madre se deshiciera de él si tenía corazón. Nos pasamos por una “perrera” (un descampado con cuatro jaulitas) para perros callejeros, y nos enseñaron un cachorrillo, negrito, de lo más mono. Nos lo llevamos para casa, calculamos que debía tener unos 3 ó 4 meses. Mi madre no tuvo corazón para deshacerse de él. Como andabamos viendo esos días una peli muy chorras de Mel Brooks, “Las locas aventuras de Robin Hood”, decidimos llamarle como uno de los protagonistas, Achús.

Al final del verano, se vino con nosotros a Madrid. Nos pasabamos horas y horas jugando como tontos. Le salieron los dientes, y machacó unos cuantos muebles de la casa, los taburetes de la cocina, la esquina de una cama, y unas cuantas cosas más. Nos turnábamos entre mi madre, mi hermana y yo para sacarle a pasear. Jugábamos a mil cosas, a tirarle pelotas, a esconder cosas, a correr por la casa…

Cuando volvías a casa, siempre te recibía dando saltos, aunque hubieses bajado dos minutos a por el pan. Cuando llegabas tarde por la noche al volver de juerga con tus amigos, salía de donde estuviera durmiendo y te recibía todo adormilado y moviendo el rabo.

En verano, se venía con el resto de la familia a la casa de la sierra, que compartíamos con todos mis tios y primos. Le malcriaban tremendamente, por más que decías “no, no que tiene que comerse su pienso”, mi tía siempre aparecía diciendo “es que han sobrado estos recortes de filetes, y no los voy a tirar…”. Esos veranos él los disfrutaba de lo lindo, se escapaba de casa a corretear el monte y a ligar con las perras de la zona, a veces volvía a la media hora, otras veces volvía seis horas después (cuando ya todos pensabamos que lo habrían atropellado), pero siempre volvía. Eso sí, como sabía que eso no se hacía, volvía agachando la cabeza y casi casi reptando por el suelo, pero en el fondo, más contento que unas pascuas. En la piscina, siempre nos ladraba, y se apuntaba a los juegos. Cuando tenía calor, se tiraba a la piscina y se quedaba tan refresquito. Luego volvíamos a Madrid, y se pasaba una semana entera durmiendo, recuperándose de esos veranos alocados.

Hace seis años, mi hermana se fue a trabajar a Cantabria. El perro se quedó con mi madre y conmigo, porque mi hermana lo iba a tener complicado para cuidarle sola. Nos arreglamos bien. Luego, yo me vine a Luxemburgo, y el perro se quedó con mi madre. Tras un año de estar mi madre atada a mi casa por el perro, mi tía, que también vivía en Cantabria, cerca de mi hermana, decidió que quería un perro. Como ella siempre quiso a Achús como a un hijo, le propusimos que se lo llevara, puesto que ella tenía un jardincito y el perro iba a estar perfectamente mimado y cuidado. Para allá que se fué, como los viejos americanos que se van a Florida cuando se jubilan. Allí lleva desde entonces.

Hace un par de semanas hablé con mi madre, y me dijo que el perro estaba malucho, que no sabían muy bien lo que era, que probablemente fuera lo que llaman “tos de las perreras”, que se pondría bien. Por suerte está muy bien cuidado, mi hermana se ha echado un novio veterinario. Ayer me dijo mi madre que no era eso, que habían descubierto que lo que tenía era un tumor en el pecho.

La cosa es, obviamente, irreversible, estará bien cuidado y no sufrirá, pero su vida se apaga. Él sigue tan contento, disfrutando de la vida que le queda, olisqueando las lagartijas que vea y mordisqueando su pollo de goma. Creo que ha vivido una vida larga y feliz, y espero que pueda terminarla también felizmente. Perra vida, dicen algunos, pero ya me gustaría a mí tener una vida como la de éste perro.

Un beso, Achús, siempre serás mi perro favorito.

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14 comentarios en “Perro”

  1. zetxek Says:

    Si Achús supiese leer seguro que le encantaría el post, igual que a mi.

  2. LadyRugionaria Says:

    Achús tuvo mucha suerte de tener unos dueños tan chachis.

  3. Bea Says:

    A mi me costó años convencer a mi madre que la frase “si al perro no le doy espaguettis los miércoles, se deprime” era falsa (era toda una batalla por los recursos porque no podías repetir si no le quedaba un buen trozo al perro).

    Lo bueno es que ha tenido una gran vida y tiene una noble edad. Y va a estar muy cuidado y mimado en lo que le quede.

    P.D: Al final he aguantado la lagrimilla =( Que mala manía tienen estos bichos de hacerse querer y no ser inmortales.

  4. Ellohir Says:

    Epic name from epic movie.

    Lo importante no es el destino sino el camino recorrido. Me alegro de que haya tenido una buena vida.

  5. ElGekoNegro Says:

    Ya quisiera yo esa jubilación.

  6. C.Murnau Says:

    No sabes como te entiendo, “mi” gatito se fue después de 21 años el dicembre pasado. Como dice Bea por arriba estos bichos se hacen querer muchísimo, pero tienen esa mala costumbre. Bueno, aún no se ha ido, espero que le puedas ver de nuevo. El post me ha encantado, me gusta mucho como habéis cuidado de él y la vida que le habéis dado… y el nombre es total.
    ¿Lo adoptaste en Torrelavega? Si es así, creo que conozco de qué perrera es.

  7. Aloisius Says:

    C. Murnau, sí, lo adopté en Torrelavega, así que probablmente sea de donde piensas.

  8. La Rizos Says:

    Estoy muy sensiblona y este post me ha conmovido, que mi perro está ya muy mayor (casi quince años, el tío) y anda muy pachucho…

    Pero sí, tienes razón. Lo importante es que tuvieron una vida estupenda, y seguro que ellos nos están enormemente agradecidos por todo. A fin de cuentas fueron felices, que es lo que importa.

    Un besote para ti y otro para Achús.

  9. Lior Says:

    Buena vida la del perro si vive como el tuyo. Si hasta el final va a estar bien cuidado y no va a pasarlo mal, perfecto.

    Un abrazo reconfortante.

  10. picomike Says:

    Mi pésame desde aquí. Siento lo de Achús, y es que, casualidades de la vida, justo ayer a mi perro favorito (el único con el que he hecho buenas migas) le dio un infarto y está regular. Así que recordaremos todo lo que hemos vivido con ellos, cómo tú haces, y será lo que merezca la pena.

  11. Matías Says:

    Jope. Este post es amor. Llano y puro. Me alegro de que Achús haya tenido una larga y feliz vida de perros.

  12. Fuu Says:

    Achús estará orgulloso de ti, y agradecido por esa vida :)

    Lo siento mucho. Como dice Reverte, en asuntos con perros por medio, ningún humano iguala su fidelidad.

  13. Eriwen Says:

    Supongo que lo que más me ha admirado no ha sido lo bien escrito que está el artículo, ni lo bonita es la historia, creo que lo que me ha maravillado es que hayas sido capaz de quedarte con lo importante, que son los buenos ratos pasados.

    Un saludo


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