Reclamar en un examen

Estaba ahora mismo hablando con Harad sobre reclamar en un examen que dice que hizo casi perfecto (según la solución publicada) y en el que tiene un cinco y pico. Y me he acordado de un par de reclamaciones de examenes y he decidido contarlo aquí.

Iré en orden cronológico. La primera vez que reclamé oficialmente en un examen fue en selectividad. Me llegaron las notas, y tenía un 4 en Lengua, examen que yo recordaba haber hecho bastante decentemente. Reclamé, y al cabo de un tiempecillo me comunicaron que me lo habían cambiado a un 7. Así de facilísimo. Ahora, también bastante doloroso que fuera un 4 el resultado inicial, pero bueh, de ahí no pasó. Un sistema totalmente opaco de reclamación, pero que funcionó.

La segunda reclamación interesante fue en Dibujo Técnico, en primero de Caminos. En esos examenes solían publicar la solución durante el examen en el tablón de anuncios, y así cuando salías ya podías ver si lo que tu habías pintado se parecía a lo que había pintado el catedrático. Era un examen de cuatro láminas, y yo salí medianamente contento, pero cuando vi las notas, tenía un 2 (sobre diez) en una de las láminas que a ojo parecía estar bien. No había reclamación “oficial”, pero fui a hablar con el catedrático para pedir una mínima explicación. El tio se metió en su cuartito, supuestamente miró mi lámina, y salió al cabo de un minuto. Y me dijo “Es que te has equivocado en la escala”. Cosa acojonantemente sorprendente, porque mi dibujo tenía la misma pinta que la solución. Le pedí ver mi ejercicio, pero vaya, eso no lo podía hacer, tenía la lámina a dos metros de mi, la lámina que yo mismo había pintado, pero no me la podía enseñar. Así que me quedé como un gilipollas con mi 2.

La última reclamación que hice y en la que quedé descontento fue en un examen de Ingeniería Sanitaria, en sexto de caminos, que viene a ser el hueso más hueso de toda la carrera. Era una reclamación en la que cada profesor miraba el ejercicio que él había puesto. Era todo muy libre y abierto, ibas a la cátedra, te daban tu examen, te acercabas al profesor que fuese y preguntabas y charlabas. Todo de puta madre. Excepto que el catedrático y su hijo, ambos de nombre “Aurelio”, los dos que habían puesto los ejercicios en los que se habían cargado a todo cristo, no estaban, así que sus ejercicios no se podían reclamar. CON UN PAR DE HUEVOS. Así que de nuevo, me fui a mi casa como había ido, si acaso con un poquito más de cara de gilipollas.

Y para acabar con una curiosidad más feliz diré que mi vida en la escuela de Caminos también terminó con una reclamación. La última asignatura que me quedaba, Estructuras Metálicas, de quinto, la suspendí en Junio. Hacia el 10 de Julio salió el resultado del examen, y yo tenía un 4.2 o algo por el estilo. Esto me acojonó, porque el 24 de Julio yo me venía a Luxemburgo para estar cuatro meses como becario (que luego se han alargado un poquito). Así que puse mi reclamación por escrito (como se hacía siempre en la escuela), y el dia 17 era la relcamación presencial, así que fui, dispuesto a comerle la polla a quien hiciera falta para que me aprobasen. Cuando estabamos allí esperando los que ibamos a reclamar, sacaron una lista que decía los que ya estaban aprobados tras la reclamación, sin tener que hacer más, y ahí estaba yo. Y respiré, triplemente aliviado. Uno, porque no iba a tener que suplicar (cosa que no había hecho en toda la carrera), dos, porque podía irme a Luxemburgo limpio de polvo y paja, y tres, porque fue exactamente en ese momento que acabé la carrera de caminos.

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8 comentarios en “Reclamar en un examen”

  1. ElGekoNegro Says:

    Yo no he reclamado mucho, la unica vez que recuerdo fue suplicando un poco a la perpetradora de mi desilusión (tenía el examen aprobado pero me parecía una nota algo escasa). Me alzó una media décima. Algo tan insignificante no merecía tamaño esfuerzo de pedir revisiones y llorar, así que sólo recurriré a ello cuando me vea realmente jodido, y será cuando no me subirán nada.

  2. Bea Says:

    Según como funcionan las cosas en mi facultad, yo no llamo lo mismo a reclamación. Distingo entre revisión y reclamación. La primera creo que es la que estáis hablando. La he hecho con prácticamente todos los examenes que he suspendido. La mayoría se quedan tal cual, vas para ver qué ha corregido. Pero a veces me ha salido bien la jugada, como una en la que se lío sumando puntos y pasé de un 3 justillo a un merecido 7 y pico.

    Por reclamación entiendo mandar el examen a tribunal, es decir, que sea otro profesor el que te corrija la asignatura. Siempre me ha dado muy mal rollito y nunca me he sentido en la necesidad de hacerlo, pero hace dos años dos o tres alumnos mandaron a tribunal un examen de Zoología que siempre nos quejábamos todos (a mi la primera me suspendió por confundir una m con una n) con la suerte de que al que le tocó por sorteo reunía dos características perfectas para estar en el tribunal:
    1- Odiaba al profesor que les había suspendido.
    2- Era un amante de las legalidades.
    No sólo les aprobó si no que consiguió invalidar el examen que hacía este profesor. Muy majete él (mientras no nos dé clase, seguirá siéndolo).

  3. Ponzonha Says:

    Yo he ido a todas y cada una de las revisiones de los exámenes que hice en la carrera, por lo tanto de esto se un cacho.

    ¿Has visto entrar a alguien en un despacho con un 4.75 y salir con un 4.5? YO SI.

  4. Jota Says:

    Tomo nota para mis próximos exámenes de Selectividad, porque me pienso quejar de todo lo que haya xD

  5. Harad Says:

    Yo no reclamé en Selectividad por no tener que madrugar. Así está la cosa.

  6. Ellohir Says:

    Yo no soy fan de las revisiones desde que me bajaron la nota de un examen (que pensaba que tenía bien) de tres a dos y medio. Desde entonces me fío bastante de lo que dicen los profesores, incluso si a mi me parecía disparatado.

  7. Marbu Says:

    A mí es que después de un par de meses de estar en la universidad dejé de preocuparme por las notas de los exámenes. Para mí se redujeron a dos: suspenso y no suspenso.

    Y es que los exámenes me parecen un método de evaluación que depende más de factores como suerte, señor que te corrige y su humor ese día que de tus conocimientos reales. Hay veces que he hecho algún examen como una autentica mierda y luego estaba aprobado, o incluso con notable. Hay otras veces que lo he clavado de tal manera que al examen le faltaba ponerle un moño, y sin embargo me lo han suspendido o le han puesto un simple aprobado. La nota para mí no significa ya nada.

    Entre eso y que hay profesores que por ir a reclamar te bajan la nota, yo he dejado lo de reclamar solo para cuando me suspenden (a veces por si hay alguna esperanza, otras por lo menos para ver qué no le ha gustado al profe e intentar evitarlo para la proxima vez). Y he de decir que de todas las veces que he ido a revisión/reclamar, ninguna me han subido la nota.


  8. Yo recuerdo, en último año de Filología, que hubo una signatura (Literatura Francesa)), que en lugar de exámen final, había que presentar un trabajo. Pues me lo suspendieron, fuí a hablar con la profesora, estuvimos comentando y razonando sobre el contenido del trabajo, frente a frente y con los papeles delante. Y me salí con un 8 y mil disculpas por su parte, ya que no había sabido enfocar bien el conjunto del trabajo.
    Todo es cuestión de intentarlo, pues el “no” ya se tiene de entrada…


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