La bofetada

En términos pedagogicos, soy bastante old-school. La tontada esta de aprender divirtiendose, haciendo juegos chorras, no me va. Me va la de aprender divirtiendose porque el profesor tiene verdadera pasión por lo que enseña, y transmite esa pasión. Hay que tener menos miramientos con los niños, menos precupación por si fulanito se va a sentir tonto porque le hemos suspendido. Si le hemos suspendido será que es tonto.

En la parte pedagógica correspondiente a los padres, soy partidario de la bofetada a tiempo. Sintiendolo mucho, los niños son animalitos, y el sistema de aprendizaje es como el de un perro. Se puede negociar con él, hasta cierto punto. Las broncas verbales funcionan solo parcialmente, hay problemas que requieren un castigo físico para solucionarlos.

Obviamente, estas bofetadas no son maltrato, son educación. He conocido a mucha gente a la que le faltó esa bofetada, y ahora ya es tarde para dársela. Y no hablo de muchas bofetadas, probablemente con menos de 10 bofetadas haya suficiente para toda la educación de un niño. Y mejor administradas a corta edad, hasta los 20 años.

Ahora me podeis decir que soy un ogro o un carca, pero esta opinión se desprende de la observación, y no de la meditación sobre lo moral o inmoral del tema. Empíricamente demostrado.

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6 comentarios en “La bofetada”

  1. ElGekoNegro Says:

    La verdad es que mis padres nunca llegaron a abofetearme (mis tíos y mis abuelos sí), y la verdad es que me jodía más el rollo de mis padres: Ya eres suficientemente mayor para XYZ. Y ese XYZ podía ser cualquier cosa que aunque confiasen en ti esperaban que no hicieses. Fueron retorcidos.

  2. Harad Says:

    Sobre mí ejercieron la misma técnica que sobre el Geko: la desmoralización. El problema es que hay nenes que no tienen sentido de la decencia, a esos sí hay que atarlos a palos (y tal).

  3. Nesta Says:

    La educación es un tema de sentido común, si tu hijo no atiende a razones y está descontrolado, más vale un cate a tiempo que años de lamentaciones. Como dices, somos animales, de pequeños y de grandes, y a veces nuestro cerebro reacciona mejor ante un estímulo sensorial directo que ante un razonamiento (depende de la persona). Es entonces cuando hay que aplicar el sentido comun.

  4. Un perdedor Says:

    Yo estoy de acuerdo contigo, hay cosas que los niños no van a entender aunque se las expliques y un bofetón sí.

    A mí algún bofetón me ha caído (no creo que lleguen ni a la decena), y eso no quita que siga queriendo a mis padres y no piense que son unos maltratadores.

  5. monttse Says:

    no hace falta tocarle la cara a nadie para hacerle sentir el respeto o incluso el miedo a no obedecer.

    Yo no soy partidaria de dar nada de nada de bofetadas. Nada.

    A los padres que dicen estar de acuerdo en eso se les ha ido la mano mas de una vez seguro, pero claro,… no lo van a reconocer, ha sido todo pedagogico o el niño era mu rebelde y claro..

    Un niño puede con un adulto? que le quiten el carnet de padre a ese tio.

    Yo creo que no han sabido ejercer la autoridad sin violencia, osea… mal mal mal.

    Lo que si pienso es que una madre tiene que llevar las riendas y no ser la colega amiga que les permite casi todo a los hijos…ahi es donde esta el problema.

    El autoritarismo y la violencia es tan mala como la dejadez que hay hoy en dia.

  6. nahumgarcia Says:

    Mi padre si era de soltar bodetadas y hasta algún cinturonazo alguna vez. Y lo cierto es que la mayoría de esas bofetadas no las recuerdo, y probablemente unas cuantas me las ganaría, pero sí que tengo la sensación que muchas ya eran porque era “lo fácil” y porque él mismo se ponía nervioso, y esas que me parecían injustas me llenaron de rabia y me ha costado muchos años y mucha distancia llegar a olvidar cómo me hacían sentir. Tan impotente, frustrado y enfadado. Esos guantazos no eran educativos, eran “cállate que me tienes la cabeza loca” o temas más de orgullo, y me alejaron mucho de mis padres.
    Sé que no hablamos de un caso así, pero igualmente, aunque no estoy definitivamente en contra de la bofetada en ciertos casos, sí creo que se entra en el terreno peligroso del recurso fácil.

    Es decir, que no estoy ni a favor ni en contra. Si tienes que llegar a eso, malo, supongo. Pero si no hay más remedio, tampoco creo que me gustara.


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