Esta pregunta, que todo hombre se hace antes o después, tiene una respuesta obvia: depende. ¿De qué depende?, como preguntaba Jarabe de Palo. El autor de este blog se ha embarcado en una cruzada para resolver esta punzante cuestión.
En una conversación que tuve salió este tema, y el caso es que es una pregunta que merecía la pena ser respondida. Así que ni corto ni perezoso, decidí tratar de encontrar la correlación entre el tamaño del pecho y la capacidad (o incapacidad) de chuparse sus propios pezones. El tamaño del pecho parece, a primera vista, un factor clave de este problema. Parece lógico que a mayor tetamen, mayor alcance del mismo. Esta fue mi hipótesis. Como aproximación del tamaño real del pecho, decidí usar la talla de sujetador.
El primer problema que encontré en esta investigación fue la de recoger datos. Las mujeres tienen un cierto secretismo con estos temas. Resulta que es poco apropiado empezar una conversación con una mujer diciendo: “buenas tardes, llegas a chuparte los pezones?”. Pero mis dotes de persuasión, con ayuda de algún que otro complice (o coautor de este estudio, según se mire), lograron arrebatar la información de un buen montoncito de mujeres. Por el camino nos reimos una montonera.
Antes de comenzar a describir nuestros hallazgos, hay que dar unas explicaciones sobre las tallas de sujetador, que para mi sorpresa, no eran de conocimiento general ni siquiera entre las mujeres. Las tallas de sujetador tienen dos partes, un número y una letra. El número depende únicamente del contorno del pecho, justo debajo de las tetas. Este número es absolutamente independiente del tamaño de las tetas. Los números más comunes entre la población femenina son 85, 90 y 95. La letra nos indica la diferencia entre el contorno del pecho sin las tetas y con las tetas. Esto es lo que se llama la copa. Si la diferencia entre uno y otro es de 12 cm, la copa es A, si es de 15 cm, la copa es B, 18 es C, 21 es D, y así sucesivamente con las copas DD, E, F, FF, G, GG, etc. Esto es solamente indicativo, porque las tetas, gracias a dios, se presentan en una increible variedad de formas, tamaños y colores, y cada mujer tiene unas preferencias. Pero podemos usar la letra de la talla de sujetador como indicativo del tamaño de las tetas.
El caso es que logramos hacernos con información de alrededor de 12 féminas, que amablemente se prestaron a participar en el estudio. Estas féminas quedarán en el anonimato, pero ellas saben quienes son, y saben que han ayudado a hacer que el mundo sea un lugar un poquito mejor. Todo sea por la ciencia.
La primera conclusión, es que la mayoría de las mujeres llegan. Alrededor del 80% son capaces de, con ayuda de las manos, claro, chuparse un pezón. La segunda y más sorprendente conclusión es que la relación entre esta capacidad y el tamaño de la teta es escasa. Es decir, encontramos mujeres tamaño A que llegaban y mujeres tamaño C que no llegaban. Parece que con un tamaño superior a C, todas llegan, pero nuestra muestra es escasa en este tipo de especímenes. Por lo tanto, la conclusión inicial es que en mujeres de tamaño A, B o C, no se puede saber a priori, en mujeres de tamaño D o más, podemos suponer que sí.
Aquí es cuando nos dimos cuenta de los otros factores que entran en juego en este tema: longitud de la lengua, flexibilidad del cuello, flexibilidad de la teta, distancia teta-boca, etc. La cantidad de variables es inmensa. Parece, de forma anecdótica, que la distancia teta-boca es un factor más determinante que el tamaño de la propia teta. Pero el medir esa distancia es algo que queda fuera de las capacidades y el presupuesto de este estudio.
Por lo tanto, concluimos que para la gran mayoría de la población, no podemos saber a priori si una mujer puede o no chuparse el pezón. Pero esta falta de conclusiones determinantes no hace sino empujarnos a investigar el tema más a fondo, para poder, algún día, saber si una mujer posee esta capacidad o no de un solo vistazo. Por supuesto, animamos a las lectoras (y lectores) de este estudio a compartir en los comentarios sus experiencias personales y anecdotas al respecto, para profundizar un poquito más en el conocimiento de ese bello elemento: la teta.
