Hoy, justo hoy, hace un año de que mi vida dio un vuelco. Bueno, ya estaba dando un vuelco para entonces, pero ahí fue cuando el vuelco se consolidó. Lejos quedaba lo que decía en este post, de que ya lo tenía todo. Uno de los pilares de ese “todo” resultó ser mucho más endeble de lo esperado. Iba con bastante miedo, porque no quería volverme a ver en esa situación. Curiosamente, hoy, a pesar de estar otra vez en el punto de “tenerlo todo”, mi visión es muy distinta a la que tenía la última vez que lo tenía “todo”. Voy a aprovechar para contar la historia de lo que pasó hace un año, que no la sabeis.
Había ido yo en coche a España, en mi función de transportista internacional, a llevar allí un montón de enseres y pertenencias de mi ex, que dejaba mi vida por aquel entonces y se volvía a Madrid. Mi vida andaba bastante desmoronada, yo un tanto perdido, confuso y sin saber muy bien para donde tirar. El caso es que tras haber estado charlando mucho con @LadyRugionaria por el gtalk, lo único que sabía seguro es que me apetecía conocerla en persona, verla y agradecerle el apoyo y la charleta. Total, que cuando tenía que irme para Lux en coche, dije: perfecta oportunidad para desviarme un poquito y pasar por Valencia. Así que busqué algún sitio donde dormir en booking.com y decidí ir para allá, a cenar con esa chica. El día antes de plantarme allí, la llamé por teléfono y le dije: oye, mañana voy a dormir por Valencia, querrás quedar para cenar y charlar un rato?
Tras llamarme loco unas cuantas veces, dijo que sí, así que quedamos que la recogería a la puerta de su casa la tarde siguiente. Yo andaba un poco nervioso, la chica me gustaba, pero ya sabía como era esto de las desvirtualizaciones: torpe y raro. Pero bueno, calculaba yo que para una cena podría ser agradable. Además, ella también estaba en una situación confusa, había dejado a su novio poco tiempo antes. Los dos nos habíamos apoyado mutuamente en ese proceso tan cabrón que es separarse de alguien, y ese apoyo no cae en saco roto, se había formado una agradable amistad, ambos eramos confidentes del otro.
Total, que llegué allí y recogí a la chica al lado de su portal. Entró en mi coche y empezó a hablar por los codos (como hace cuando está nerviosa), como si nada, como si fueramos amigos de toda la vida, esa rarunez y esa torpeza de las desvirtualizaciones simplemente no estaba ahí. Llegamos al restaurante (un italiano muy agradable), y como yo venía en plan europeo, era demasiado pronto. No habían abierto aún. Nos dimos un paseo por la zona mientras esperabamos que abrieran, y la naturalidad que sentía era sorprendente. Era como si ya hubieramos hecho eso muchas veces, como si las cosas encajaran en donde debían, sin esfuerzo. No me había sentido así con una mujer desde… desde nunca.
Así que cenamos, charlamos un montón, nos miramos a los ojos, nos reímos y lo pasamos estupendamente. Tras la cena, le dije que si quería venir a mi hotel un rato, y le enseñaba mi ukelele y podíamos seguir charlando. Estabamos los dos enganchados a la charla y no queríamos en absoluto dejarla, estabamos enganchados desde el primer minuto. Así que fuimos al hotel, le canté una cancioncita con mi ukelele, se sentó a mi lado y yo me lancé a besarla con más seguridad de la que he tenido jamás para nada, y nos besamos, y estuvimos un rato ahí, y no voy a dar más detalles de la situación.
Tras ese rato, la llevé a su casa y me volví al hotel. A la mañana siguiente salí hacia Luxemburgo, con dos días por delante de coche y soledad para meditar, para decidir qué hacer con mi futuro, para aclararme. Tras mucho pensar, decidí intentarlo, puesto que no podía ignorar una sensación de seguridad como la que había sentido esa tarde. Parecía una locura, pero bueno, era una locura que yo notaba como correcta. Decidimos entonces probar suerte, ir pasito a pasito, quedar cuando pudieramos y así ir viendo a donde nos llevaba todo esto.
Y aquí nos ha llevado. Un año después, no me cabe duda de que hicimos lo correcto. Ha sido un año excelente, y esa complicidad y seguridad que sentía esa tarde siguen ahí cada vez que nos vemos, las siento cada tarde que pasamos juntos. Ahora sí siento que lo tengo todo, y quiero ver como todo avanza, con calma pero con seguridad. Ya no me da miedo nada, quiero tirar para adelante y disfrutar de todo lo que tenga que venir. De momento, lo primero que viene es ella, el verano que viene, a finales de junio, se vendrá a vivir a Luxemburgo, conmigo. Tengo unas ganas tremendas, porque la “experiencia piloto” que tuvimos este verano, en la que convivimos tres meses, no pudo ser más satisfactoria.
En resumen, que me siento estupendamente, mucho más seguro y tranquilo de lo que me sentía antes, me siento feliz y con ganas de que venga todo lo que tenga que venir. Este año ha sido el mejor que recuerdo y no veo como los siguientes pueden ser peores.
Feliz aniversario!