No se si lo habreis oido por las noticias, o si os interesará en absoluto, pero el jueves pasado Obama presentó un plan para construir una red de tren de alta velocidad en Estados Unidos. Esto es una noticia noticiosa, porque es una apuesta por un cambio radical en la estructura de transportes de USA. Todo muy esperanzador.
Pero a pesar de esto, creo que el plan va a fracasar. Fracasar dentro de un orden, se harán los trenes, y funcionarán, pero no va a merecer la pena. Por unas cuantas razones:
- Porque ni en las mejores condiciones da un tren de alta velocidad para hacer dinero, con el billete se paga lo que cuestan los trenes, moverlos, y un 30% de la vía, con suerte. En un sistema con bajos impuestos como el americano, esto es demasiado gasto, y no se puede “privatizar” (mira que odio la palabra).
- Porque en USA el tren se ha ganado un mal nombre durante muuuuchos años, y todo el mundo está hecho a coger el coche. Está dentro de la cultura, y va a ser dificil cambiar a la gente, aunque ahorren tiempo y dinero.
- Porque los americanos no tienen ni puta idea de trenes de alta velocidad. Van a necesitar una cantidad extra de know-how europeo, que va a costar un buen dinero, haciendo el sistema más caro aún.
- Porque falta una estructura de transporte público que permita a la gente coger el tren de manera fácil. De poco sirve que el tren vaya a 300 km/h si el autobus que coges de casa a la estación tarda dos horas.
Por esto y un montón de cosas más, el plan de Obama no va a funcionar como debiera. Es un plan que puede funcionar a largo plazo, pero como una parte de un plan completo de remodelación de los transportes, mejorando el transporte público de las ciudades y poco a poco cambiando las ideas de los americanitos de a pie.
Espero que os haya gustado este post de gurú del transporte. Aunque es un tema que a mi me interesa mucho (es mi trabajo), comprendo que puede ser un poco aburrido para la población general. Os jodeis.